viernes, 23 de diciembre de 2011

2 tarde noche

Exactamente igual que la primera vez en que se encontraron. Los muebles, ella, la noche.
Venía exclusivamente para la graduación de Ivan, un gran amigo suyo, felizmente era vacaciones, estaba fresca, tranquila, sin rencores, sin temores. Llevaba en la maleta el vestido que acababa de comprar en su viaje a Paris, el intercambio le había cambiado las oportunidades laborales pero no había modificado en nada su personalidad, llevaba en la mano un libro, "Frankestain", pensaba leerlo en el avión pero fue en vano, se había quedado increiblemente dormida a pesar del ángulo de 90 grados.
Cuando él le abrió la puerta le dió un fuerte abrazo, inmenso, cariñoso, amistoso, ella le sonrió de oreja a oreja y le dijo, "cuanto tiempo! sigues igual!" . Él se puso coqueto y le hizo muchas bromas acerca de su nuevo "look". Ella le decía; "estás totalmente loco, no he cambiado ni siquiera el corte de cabello, solamente he envejecido en parís". Tenía tanto que contarle, igual él a ella, pero ésta vez fue ella quién le habló, le mostró con palabras cómo era la vida al otro lado del mundo, lo dificil que era vivir sóla, las oportunidades de trabajo, tanto por construir. Él la miraba con ilusión, se transportaba a todos los lugares que ella había conocido, le sugería estrategias de éxito, hacía planes, volvía a soñar, se sentía muy feliz de haber vuelto a encontrar a su pequeña amiga; y así pasaron las horas y se quedarón conversando hasta que las luces se apagaron, hasta que la luna brillo, hasta que los pájaros anunciaron las primeras horas de la mañana.
Nada había cambiado, seguían siendo los mismos locos de siempre, soñadoraes.

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