viernes, 23 de diciembre de 2011

1 amigos y la soledad.

Pasaron años, no existían los sentimientos de reencor, ambos llevaban puesto el disfráz del olvido cuando se volvieron a encontrar por última vez; esa misma tarde él había ido con sus amigos al centro; había una feria de artesania, las cosas le solían importar día a día menos hasta el punto de que simplemente ya nada tenía una verdadera importancia, caminaba con los pies frios y descalzados sin darse cuenta, se había hecho inmune a las espinas, no importaba realmente; ni la esperanza de ser verdaderamente feliz, sólo le quedaba el sabor de la conformidad. Había vuelto con su ex pareja a la que le engañó siempre, finalmente era la que le había demostrado en teoría mayor lealtad, les iba "bien", tenía pensado formalizar su compromiso con ella en la fiesta de graduación de su primo, aprovecharía el hotel de lujo, no era algo trascendental pero era una manera más de robarle la esperanza al tiempo, a la ilusión.
Cuando caminaba por la feria artesanal con los mismos amigos malandros de toda la vida se dejó llevar por su mirada, pocas veces se encontraba distraido, meditabundo, y fue entonces que sus ojos cayeron en las hojas de coca de un señor; su mejor amigo del momento lo empujó y le dijo; anda webón! que te lea la coca. Él con la sonrisa triunfal de siempre escondió sus dolores, aquellos que se mantenían adormecidos; hizo una broma a sus amigos, miro de frente, fijamente al señor, y le dijo, léame las cartas, la coca, toda la mierda esa.
Cuando se sentó en el banquito, entre las sábanas, con la bulla de la gente al pasar, sintió una extraña sensación en el estómago pero no le dio importancia, la ignoró totalmente. "haber, digame maestro! que me depara el futuro" y volvió a sonreir.
El señor le hizo el ritual de siempre, le pidió que seleccione ciertas cocas, y antes de que todas hayan caído en la mesa su rostro se empezó a mostrar preocupado.
Organizó la mesa, le pidió que le muestre su mano izquierda, y lo miró a los ojos; "la has perdido" le dijo. "¿por qué la has perdido?".
"de qué hablas, no te entiendo, a quién he perdido?"
El señor al verlo se había dado cuenta de la mala cosecha de su espirítu, de la vida desordenada que llevaba y le tuvo lástima, estaba muy lejos de lo que Dios había querido que él esté; estaba enlodado, ciego, sordo y mudo, fue entonces que lo miró con los ojos de un viejo sabio y le dijo; "Te darás cuenta muy pronto, será demasiado tarde, todo será rojo, cuando todo sea rojo te darás cuenta que la perdiste y que al perderla perdiste el verdadero camino de la felicidad"
"no te entiendo, a qué te refieres con lo de rojo? no puedes ser más específico? si te refieres a Roxana te equivocas porque ya le pedí perdón, es más, nos vamos a casar."
"Éste eres tú, la hoja macho, y ésta es ella, la hoja hmbra. Fíjate como estás tú, estás totalmente destrozado en tu interior, ella te ha contemplado siempre, pero pronto te dejará ir, y cuando eso ocurra, terminarás muy mal, tu hoja está enferma, ella te alivia, te protege, sin ella vas a perder el horizonte, me gustaría decirte que puedes evitarlo, pero es demasiado tarde. Ya todo está hecho"
"muy bien, gracias por sus malos augurios." se alejó y murmuró después. Imbécil.
"que tal man! como te fue! qué te dijo! cuántos hijos con Roxana!"
"Pura estupidez ha dicho, me ha sentanciado la infelicidad de por vida. No me importa, en esta vida nada me importa, no le tengo esperanzas al matrimonio, a las personas, a nada!, así que eso de ser infeliz me tiene sin cuidado porque para mi es suficiente tenerme únicamente a mi.

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